
La adultez está en el ojo del observador.
Ser adulto, a los ojos del entorno, pasa por conseguir ciertas metas bien miradas desde el punto de vista de lo material: la casa... no, ya no la casa, el departamento de 2x2 paz froimovich, el auto, la visa, las salidas a comer, los viajes en vacaciones.
Ser adulto, a los ojos de los amigos, es como la "madurers" de afrontar las vicisitudes de la vida: que se te murió el papá y organizaste todo, que te echaron de la pega y te conseguiste otra, que terminaste con la pareja y no te moriste sino que lidiaste con el hecho, que ayudas a los demás, que tienes el consejo rápido.
Ser adulto, para tu familia, es superar sus expectativas, o al menos, realizarlas con seguridad.
Ser adulto, en tu trabajo, es ser un empleado obediente y que hace más de lo que se le piden sin esperar retribución, y que esa cuota extra, ojalá venga de principios morales propios puestos al servicio de la institución, de nuevo, sin esperar retribución por ello.
Ser adulto, con un hijo, es ser preciso, cercano y lejano, manipulador y profesor simultáneamente. No es no equivocarse ni sabérselas todas, pero si ser capaz de mostrar que "pq uno es más viejo" discierne lo correcto de lo incorrecto.
Ser adulto, para mi, es un misterio. Me sé las reglas, lo que me hace sentirme un privilegiado. Pero aún no las entiendo, ni si quiera las comparto. Quizás por eso no me quiero casar, quizás por eso me gusta mi soledad, o por eso no me busco un trabajo mejor.
Si hay algo que si sé, es que paso, no gracias. me gusta observar la vida y ver como me mojo las puras patitas en ella.
Chucha, saqué copete.